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Encontrarse con la familia después de tener un bebé en otro país

4 mayo 2012

Encuentro con la familia de origen tras haber tenido un bebé en otro paísRecientemente leí un post de Louma, en Amor Maternal, que me hizo reflexionar sobre los momentos de encuentro con la familia en el país de origen después del nacimiento de un hijo, como psicóloga y madre de una familia migrante.

La expectativa de conocer a un bebé deseado, esperado y que sólo se conoce por fotos es enorme. Nuestra familia de origen puede llegar a sentir un amor infinito por este bebé al que aun no han tenido en brazos, y también por nosotras convertidas en madres/padres en una tierra lejana.

Parir lejos de la familia de origen es un proceso importante para la nueva mamá y ara el nuevo bebé. Es hacerse madre sin contar con las referencias habituales, con el sostén necesario, con los apoyos (y también las críticas) que todas las madres recibe desde el primer día de vida de su hijo. Por otra parte el  bebé recibe una carga emocional muy intensa al convertir en familia a la pareja sola.

Cuando el estilo de crianza que hemos decidido para nuestro hijo es cónsono con el que nuestra familia espera (da igual qué tipo de crianza sea) la familia está en gran medida “aliviada”. Produce alivio que nuestros hijos acepten la herencia que les hemos dejado y la apliquen con sus hijos. Pero cuando optamos por una crianza que no se ajusta a las expectativas de nuestros padres, entramos en un terreno que puede ser  escabroso. Si a esto le unimos que vivimos en otro país, con otras costumbres, otro idioma, otros valores, este conflicto puede llegar a ser verdaderamente explosivo y llegar a reventar de manera inesperada

Pero la pregunta que me hago es ¿realmente es por la elección de otro tipo de crianza?

Me atrevo a decir que la crianza se convierte en la válvula de escape de un problema más profundo: el hijo/a que ha migrado ha cambiado.

Ha cambiado, madurado, transformado su visión del mundo y esto ha sucedido lejos de casa. Sin testigos ni autorización. Es difícil de digerir este cambio, que quizás sospecharan, pero al verlo cristalizado en una manera de educar a los hijos, el choque puede ser brutal.

La escena puede ser fácil de imaginar:

Tras un encuentro efusivo, tierno y sentimental, llegados a casa después de un largo viaje, han deshecho las maletas, entregados los regalos, han pasado muchas horas. Todo el mundo parece dispuesto a respetar el ritmo del bebé, y es la hora de la cena. Digamos que es una cena venezolana, que incluye arepas, jamón, queso, diablito (un enlatado a base de jamón) y hasta un vaso de leche de vaca. Y tu hijo no cena esto habitualmente. Sucede que todo el mundo es complaciente, se le da una cena a su gusto, y acto seguido pide teta, que la madre le da encantada. A estas alturas puede pasar de todo: que te reclamen que no estás dando la cena “tradicional”, que les parezca muy mayor para seguir con la teta, que les parezca que está desnutrido porque no toma leche de vaca, que digan que en realidad no come porque eres muy “blanda”, que se acuesta muy tarde….

Pero ¿realmente esta familia quiere hablar de teta, leche de vaca u horas de dormir?

Quizás están viéndote como madre y aun no se lo creen. Quizás están viendo que haces cosas diferentes y no se habían dado cuenta de cuánto has cambiado. Quizás se resistan a aceptar que esta transformación (que no necesariamente calificarán de negativa) ha ocurrido lejos de ellos, y sin que ellos puedan entender muy bien por qué. Quizás, si eres hombre, son conscientes de que tu pareja ahora es la madre de tu hijo y no saben bien dónde colocarla con este nuevo peso que ha adquirido.

Es posible que esta madre/padre acabe peleando con su familia de origen por la teta o la hora de dormir. Que acabe citando las teorías más recientes sobre la lactancia, la OMS, Carlos González y hasta la teoría del apego de Bowly.

¿pero esto ha resuelto el problema de fondo?

Quizás esta madre sólo quiera ser aceptada en su nueva  piel. Quizás sólo quiera que su madre/padre/hermanos/suegros comprendan que vivir lejos ha tenido un efecto en su relación familiar, pero que no los quiere menos, que no los ha traicionado. Que ella no juzga a su propia madre por el camino elegido en su momento. Quizás esta madre quiere decir que la única familia con la que cuenta allá en la ciudad en la que vive es este bebé y su pareja. Que los ha necesitado mucho, y ellos no han podido estar.

Es muy posible que esta madre no necesite colocar una nota en la nevera sobre las costumbres de su hijo, ni hablar de la OMS.

Es posible que esta madre, sólo necesite que su madre entienda su transformación. Y si es hombre, que su familia de origen acepte que ahora han vuelto como familia y no sólo como pareja.

Me han gustado mucho los consejos prácticos de los que Louma habla y a esto anexo lo siguiente, desde la visión de psicóloga/mamá:

Para aquellas mamás y papás que viajan con sus bebés, recomiendo con mucha sinceridad, empatía y apertura. Recomiendo, porque lo he vivido, comprender la carga emocional del viaje y el encuentro, y hablar de ello con sus familias antes, durante y después del viaje. Colocar la emocionalidad en la relación y el encuentro para proteger un poco al bebé/niño que podría verse como la válvula de escape perfecta si no se habla de aquello que está en el fondo.

Esto permitirá fortalecer una alianza con la familia de origen, que finalmente es la tribu a la que originalmente pertenecemos.

Los amigos nuevos y viejos, siempre amigos!

7 diciembre 2011

Este año recibiré un regalo de Navidad hermoso. Mi amiga Cley viene a pasar la Nochebuena en casa!

Se hace especial por miles de motivos, el más bonito es que tenemos dos años que no nos vemos personalmente. Compartimos miles de cosas gracias al teléfono, pero la distancia no nos permite pasear juntas, tomar café o hacer esas cosas sencillas que hacen los amigos de continuo.
La amistad en la distancia tiene sus riesgos y a la vez sus momentos hermosos.

Por un lado las vidas de cada uno de nosotros van cambiando y nos hacen cambiar. Esos cambios no siempre son en la misma dirección y muchas veces no somos conscientes de que las personas que tanto queremos también están viviendo y no se han quedado “estáticos” en el punto en el que los dejamos.

Conservo en gran medida los amigos que dejé en Venezuela, y digo en gran medida porque hay una parte que se escapa: la de la cotidianidad no compartida. En estos días he tenido la gran fortuna de re-encontrarme con muchas de estas personas, y agradecer la puerta siempre abierta, cálida y hermosa de mis amigos venezolanos.

Como psicóloga encuentro vital mantener lazos de amistad sinceros y duraderos en nuestro país de origen asa como abrirnos a las nuevas amistades en el lugar en el que vivimos.

La importancia de los amigos en nuestra salud mental, los nuevos y los viejos amigos.

Los ojos de nuestros amigos, nuevos y viejos, son un espejo necesario para mantener y fortalecer nuestra identidad. Son nuestros amigos viejos quienes nos recuerdan lo que hemos sido, y los nuevos quienes día a día ven cómo estamos cambiando.

Son los nuevos amigos los que pueden mostrarnos las nuevas costumbres, las nuevas formas de proceder y las nuevas formas de celebrar. Son nuestros amigos viejos los que nos permiten conservar nuestra historia personal y familiar con el simple ejercicio del recuerdo sano.

Es importante saber reconocer que nuestros viejos amigos cambian con el tiempo y que nuestros nuevos amigos cuentan con una historia que nos hemos compartido. Esto nos ahorra reproches y decepciones.

Cuando los viejos amigos cambian (igual que nosotros) no cambia el sentimiento que nos une a ellos, pero sí la forma de relacionarnos en la actualidad. No será la misma frecuencia de llamadas, ni la misma manera de contarnos “nuestras cosas”.

La capacidad de afrontar situaciones límite, a veces muy complicadas, la mayor parte de las veces requiere de una red de apoyo más amplia que la familia. Los amigos, tanto los que dejamos en nuestro país de origen, como aquellos que vamos conociendo y construyendo en nuestro país de acogida, muchas veces son la clave de la superación de esos problemas: por su mirada más objetiva, por su apoyo para ampliar la red, o  por su experiencia previa y su cariño sincero y desinteresado.

Hacer amistades sólidas y duraderas cuando se está en la edad adulta es diferente. Cada persona cuenta con su propia historia y experiencia, y el proceso de acercamiento mutuo pasa por otras barreras inexistentes en la adolescencia o la adultez temprana. Sin embargo, son estos nuevos amigos, con esta manera cautelosa de empezar, los que puede que estén presentes en los momentos importantes del “aquí y ahora” y que por la fuerza del roce y el contacto terminen solidificando una relación sincera de amistad.

Brindo por estos amigos nuevos y viejos, que hacen posible que la vida cotidiana se llene de sonrisas, apoyo y complicidad. Por esa familia elegida, que nos complementa.

El país de las pulgas

23 noviembre 2011

Un cuento sobre el derecho a ser diferentesEste cuento me encanta. Se lo regaló a Victoria nuestra amiga y vecina Carolina, en diciembre, cuando viajamos a Venezuela. Fue un regalo acertado, para ella (porque desde el primer momento le encantó) y para mi, pues deja una bonita moraleja, de una manera sencilla para los niñ@s y adultos:

 

 

“En el país de las pulgas, como en cualquier otro país del mundo, no se escoje: se nace como se nace, cada cual diferente del otro”

Una bonita elección para los niños, por la calidad de sus ilustraciones y por el contenido.

Ahora que viene La Navidad, Los Reyes y tantos momentos en los que dar y recibir regalos es común, pues los cuentos son una buena opción. Y este me encanta porque aprender a respetar las diferencias entre las personas (y entre las pulgas)  se aprende desde muy pequeños…

 

Crianza multicultural: Ideas para familias que viven lejos de su país.

22 noviembre 2011

Rosario Vásquez R. psicóloga y mamá

www.psicologiaparacrecer.com

Activemos nuestras redes ade apoyo!

Este año he tenido la fortuna de ser visitada por gente de mi tierra, Venezuela. Estas visitas, además de llenarme de la calidez y el amor de la familia, han tenido en mi un efecto de “recarga de energía” y de “desahogo cultural”. , Pero lo más importante de esto es que mi pequeña hija de dos años, Victoria, ha podido sentir de cerca la venezolaneidad que le pertenece por derecho, más allá de su pasaporte alemán y su residencia en España.

Mi hija Victoria canta canciones al Ávila (“la montaña que decora mi ciudad”, Caracas), aguinaldos venezolanos, canciones alemanas y españolas. No pronuncia la “z” (como hija de latinoamericana) ni la “r” (un fonema que no suena igual en alemán y que a mi marido se le pega en la garganta).  Es una niña más en su pequeño mundo de guardería, pero va al aereopuerto con frecuencia, se despide de muchas personas que la quieren y sabe ubicar en el globo terráqueo de su habitación (que es una lámpara maravillosa) los países de nuestras vidas.

Hacemos un esfuerzo consciente para que toque sus raíces tanto como podemos: con comidas, con canciones, con juegos y, cada vez que se puede, con visitas. Comparto con vosotros algunas ideas que me nos han servido para que la multiculturalidad de nuestro hogar sea una riqueza y no un conflicto:

  • Dar a conocer nuestro origen, más que una opción, es un derecho de nuestra hija.
  • Comunicarse en las dos lenguas es una responsabilidad nuestra, no un gen hereditario que se manifestará más adelante.
  • Vincularse con la familia que está lejos sólo es posible si hacemos el puente con ellos, si los nombramos y están presentes, si tenemos una relación activa. El amor de familia se cultiva con el roce diario y cotidiano, así sea por skype.
  • Evitamos en lo posible que sea una marciana y nos adaptamos tanto como podemos a las costumbres, fiestas, celebraciones y formas de trato del país que nos acoge.  Y a la vez somos conscientes de que hay aspectos de nuestra cultura que son y serán diferentes. ¿cómo resolvemos ese conflicto?: dialogando con amor y franqueza, y escogiendo aquello que nos enriquece como personas y familias.
  • Sabemos que en nuestra casa hay una forma de trato y relación que nos es propia, y que dentro de nuestro hogar procuramos mantener.
  • Procuramos fortalecer nuestra red de apoyo buscando relacionarnos  con otras familias, pues sabemos que acompañados las cosas son más llevaderas… y cuando se migra, esa compañía hay que buscarla activamente.

Son ideas, que cada una por separado tienen una fuerza limitada, pero cuando se hacen parte de una práctica diaria y consciente, terminan por convertirse en una “forma de hacer las cosas” que en nuestro hogar multicultural han funcionado positivamente

Los aires difíciles

7 abril 2011

Desde que he vuelto a Cádiz he recorddo este liblo de Almudena Grandes que me gustó tanto. Gente de ciudad que viene a vivir a esta provincia de vientos perennes… Las historias personales de los protagonistas se van descubriendo poco a poco, pero lo mejor del libro son las imagenes del viento, y la recreación de este ambiente fronterizo, ventilado y cálido.

La película con el mismo nombre es sosa… pero el libro vale la pena.

Volver a migrar

3 marzo 2011

Nuevante maletas, cajas, camión, barco, avión… la búsqueda de un lugar que nos ofrezca la oportunidad de desarrollarnos como familia, personas y profesionales nos lleva de nuevo a Cádiz, esta vez a Chiclana. Con mucha esperanza volvemos a migrar.  En cierto modo es una vuelta y en cierto modo es un nuevo camino. Cádiz nos ofrece la calidez que necesitamos y mucho, mucho viento.

Imaginarse el viento en esta zona es difícil. Casi todos los días del año vivimos una pequeña tormenta de viento para entrar y salir de casa: “la levantera” que revuelve el cabello y las ideas. Regresamos a la playa y la amplitud…

 

Celebrar lejos de casa

12 septiembre 2010

 
 
A mis amigos y familiares que me mandan mensajes de facebook con tanto afecto como si estuvieramos cerca.
 
Cada sábado desde hace un par de meses realizo actividades infantiles en un espacio en el cual concurren niños extranjeros con sus familias. Se trata de un lugar abierto, con muy pocos servicios pero con el espíritu festivo de la gente latinoamericana que va a escuchar música, tomarse unas cervecitas y saborear un poco de comida típica. Desde una visión hiper-crítica, en cierto modo es un espacio cedido por el Ayuntamiento para que esta forma de ocio no invada a la ciudad de Palma, que es muy señorita. Desde una visión más nostálgica, es una forma en la que por unas horas olvidas que vives fuera de tu país y te dejas invadir por el olor a carbón, la musica tropical y te sientas en unas sillas viejas a compartir con tu gente. Ambas visiones se complementan y generan un espacio de encuentro… y los niños corren de aquí para allá, pasando un sábado colombiano en Palma.
 
Nuestras activiades se centran en conectarlos con ambas vivencias: la de ser de un país con costumbres y tradiciones propias y aprender a vivir y querer este otro país en el que están creciendo.
 
Sábado a sábado vienen casi siempre los mismos niños, con su energía infantil arrolladora. En cuanto me ven llegar, se acerca a preguntarme qué haremos hoy. Y ayer sábado tocaba fiesta!
 
Una de nuestras niñas había cumplido 6 años y su madre trajo una tarta para apagar las velitas y compartir con otros niños. Fue especial, pintamos caritas y cantamos cumpleaños. Repartimos una torta pequeña entre niños que se reproducían y repetían… y como pasa en nuestros países, alcanzó para todos!
 
Fue también especial para mi, que justamente esta semana cumplí 34 primaveras. Cuando las primeras 30 se han celebrado rodeada de gente, de familia, de amigos, propios y ajenos, las primeras veces que se celebré mi cumpleaños lejos de casa, fueron para mi muy melancólicas. Sí, había amor, regalos, tarta y nuevos amigos…  pero me faltaba mi gente!
 
Este cumpleaños me pilló preparada. Ya se qué hacer y qué esperar. Ya se que en España es el cumpleañero el que invita o propone una tarta a sus compañeros de trabajo. Ya se que nadie vendrá a casa sin ser invitado expresamente a celebrar. Ya se que para manejar mi melancolía debo preparar lo que deseo hacer y hacerlo sin más!. Ya se que facebook me ayuda mucho a recibir ciberabrazos y que los recibo con todo el afecto del mundo.
 
De esta manera empezó mi cumpleaños: preparada! Pero pasó algo inesperado y feliz: al momento de apagar las velitas, estando en casa solamente nosotros cuatro, en esta pequeña familia que somos, empezamos a cantar “Ay! que noche tan preciosa” (la radiconal cación venezolana del cumpleaños).  Como no podía ser de otra manera, me dio melancolía, nostalgia, se me arrugó el corazoncito, y entonces pasó: Victoria empezó a aplaudir y a bailar! Y esa alegría metida en sus 11 kilitos me llenó por completo.
 

Celebrar lejos de casa se me hace más llevadero cuando me preparo, pero eso no es todo. Victoria me enseñó que celebrar lejos de casa es realmente feliz cuando nos dejamos tocar por la alegría de los que nos rodean aquí y ahora.

 
Esa niña que celebró su sexto cumpleaños con sus amigos de aquí, estaba contenta y permitió a sus amigos recordar cómo celebraban ellos en sus países y empezar a pensar cómo quieren celebrar aquí!. ¿Será una mezcla de caritas pintadas con piñata y ennsaimada? No lo sabemos. Pero será aquí, en el lugar en el cual sus padres trabajan para darles un futuro mejor, y haciendo una mezcla de tradiciones que les permitiran vivir la alegría sin sentir que “algo les falta”.
 
Si alguien quiere algunas recomendaciones sobre cómo hacer llevaderas las fiestas, celebraciones y momentos importantes, puede seguir leyendo…
 
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